El papel que tiene el profesor en
la educación tradicional lo designa como único responsable del aprendizaje de
los alumnos, estableciendo cuales serán los objetivos de las unidades que se
imparten, diseñando las actividades de aprendizaje y evaluando consecuentemente
los conocimientos adquiridos por parte de los estudiantes. Actualmente, la
educación toma una nueva visión propuesta desde la perspectiva del trabajo
colaborativo como método para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo
cual genera cambios importantes en los roles que deben cumplir tanto los estudiantes
como los profesores. Sin embargo, cabría preguntarse ¿cuáles son los
fundamentos teóricos que circunscriben el aprendizaje colaborativo? y a su vez,
¿de qué manera se pueden apoyar los profesores que deseen utilizar un modelo
colaborativo dentro de su ambiente académico?
Antes de dar respuesta a las
preguntas formuladas anteriormente, es necesario especificar claramente el
proceso de aprendizaje colaborativo, partiendo de la premisa que todo
aprendizaje se construye en base al trabajo realizado en equipo, de forma tal
que maximice tanto el aprendizaje individual como el de los demás. En este tipo
de aprendizaje los estudiantes trabajan colaborando, pero no debe ser visto en
oposición al trabajo individual puesto que esta estrategia fortalece el
desarrollo global del alumno. De esta manera, los estudiantes trabajan juntos con
el objetivo de aprender y son responsables de su propio aprendizaje tanto como
el de sus compañeros. Todo esto conlleva a una serie de cambios no solo a nivel
pedagógico sino también en la parte del desarrollo tecnológico que permite
ofrecer herramientas productivas para el trabajo colaborativo adaptado a los
entornos virtuales.
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